Tras unos años con Japón cerrado al turismo, por la pandemia, por fin abrieron fronteras en octubre del 2022.
Desde entonces empecé a mirar vuelos, pero los precios no paraban de subir. Muchas compañías habían dejado de hacer esta ruta a Japón, por lo que las opciones eran más escasas y con peores escalas. Por la guerra de Rusia, los vuelos tienen que rodear el país y la ruta es mayor.
Encontré un vuelo por 700€ para primavera, con Etihad, pero en lo que tardé en pensarlo se puso el precio por encima de los 900€. Quería ir en semana santa para aprovechar las vacaciones, pero por ese precio ya no me interesaba. Además los alojamientos son mucho más caros en estas fechas.
Como en noviembre vi que no iban a bajar más, decidí buscar en skyscanner el mes más barato, para volar antes de mayo. Vi que en febrero y marzo estaban por debajo de los 600€ y empecé a ver que tal era ir en esas fechas.
Son unos meses en los que aún hace frío, pero no extremo, y coincide con la floración de los ciruelos y las variedades más tempranas de cerezos. Los hoteles también estaban más baratos para esas fechas, así que tras decidirme y ver que el vuelo ya había subido hasta los 600€, lo reservé.






